Castelvi

Nuestra Historia

Historia & legado

Allá entre los años 1948 y 1953, fueron muchas las cartas que viajando en tren entretejieron historias de amor. Una de ellas fue la de Marcelino Castellani, un muchacho de Blaquier, y Elvira Valeriani, una jovencita de Toledo. Con el tiempo, sus nietos lo llamaron "Caste" y a aquella dama de Toledo todos la conocieron como "Elvi". Así es como esta casa, que fuera su hogar, abre hoy su corazón con el nombre de castelvi para todos aquellos que deseen atesorar momentos bonitos y vivir experiencias memorables.

Castelvi nace como un homenaje íntimo y profundo al matrimonio de Marcelino Castellani y Elvira Valeriani. Marcelino, hijo de inmigrantes humildes, criado en el campo y privado de una educación formal, supo construir su propio camino con esfuerzo, curiosidad y una enorme voluntad de superación. Fue un hombre forjado en el trabajo, la perseverancia y una visión de progreso poco común para su tiempo. Cada logro, la tierra propia, la casa familiar, el bienestar de los suyos fue resultado de su mirada abierta al futuro y de la convicción inquebrantable de que siempre se puede crecer, aun empezando desde lo más simple. A su lado, Elvira, compañera incansable, aportó calidez, inteligencia y una alegría cotidiana que marcó a todos los que pasaron por su mesa y su cocina. Juntos construyeron no solo un hogar, sino una forma de vivir.

Hoy esta casa renace en manos de su hija menor, Marcela, convirtiéndose en Castelvi como un espacio que honra el pasado y abre las puertas a quienes deseen disfrutarlo. Castelvi no es solo un lugar; es una memoria viva transformada en experiencia.